Eran Dos y ella el Tercio
Kalina sintió una punzada profunda cuando la golpearon con brusquedad las palabras de Ezequiel, lo que no se imaginaba es que ese sentimiento la acompañaría por los siguientes 25 años de su vida. Conoció a Ezequiel en el trabajo, una naviera donde trabajaba como secretaria estaba recién graduada de turismo en una prestigiosa universidad de la capital pero su familia estaba muy mal económicamente y aunque no tenía nada que ver con sus estudios necesitaba mucho el dinero y él un mecánico muy reconocido en el pueblo de dónde venía no sabía ni leer ni escribir, pero había aprendido el oficio de los maestros de mecánica de su natal San Francisco de Veraguas.
Me cuenta que su maldición empezo una mañana
de la estación lluviosa donde aclarece tarde, hace mucho frío y el aire huele a
hierba recién cortada. Kalina no era de
hablar mucho, pero ese día llegó muy temprano pues no había tráfico y la vía
estaba fluida Ezequiel era el consentido del jefe un tipo mujeriego y de
haberlo sabido Kalina no estaríamos contando su historia. En fin, Ezequiel con un carisma envidiable
pero detrás de tanta gracia le acompañaban una de virtudes al caballero,
mujeriego, sinvergüenza, machista, bebedor, en fin toda una joya, llegaba
cuando le apetecía al trabajo y como le pagaban muy mal por todo lo que sabía
el británico dueño de la naviera le pasaba todas sus vagabunderías.
Su
primer encuentro fue algo así:
- ¿Buenos días, señorita cómo está?
- Bien todo en orden.
- ¿Por qué tan solita a esta hora por
aquí?
- No había, tráfico y llegué rápido.
- Yo tengo 35 años y ¿usted niña cuantos
años tiene?
- Tengo 20 años y novio, a sabiendas de la
reputación que le precedía lo detuvo en seco antes de que le hiciera pasar un
mal rato.
- ¿Y cuántos hijos tiene?
- Yo, no tengo ninguno y usted.
- Bueno yo ninguno mi mujer tiene cuatro y
dice que son míos.
A
Kalina no le hizo chiste el comentario y su tan expresivo rostro se lo dejo
saber.
- Veo... Que tenga buen día, Señor
Ezequiel me retiro ya han abierto la oficina.
Kalina
se fue a su rutina diaria, pero algo de aquel hombre llamo su atención no sabía
que era y no estaba dispuesta a averiguarlo.
Fueron pasando las semanas y Kalina intencionalmente llegaba muy
temprano todas las mañanas para poder hablar con Ezequiel, a todo esto, ella lo
negaba, sin saber que este sería su entrenamiento donde aprendería a ocultar el
calvario que este hombre la haría vivir.
Pasó el tiempo y continuaron las pláticas ya un poco más confianzudas e
íntimas, un día Ezequiel la llama muy tarde del celular de la oficina para
contarle de que había terminado con su esposa, puesto que la situación era
insostenible lo que no le dijo era para quien era insostenible si… para la
pobre loca que se lo había enganchado con cuatro hijos y que le rogaba no
dejarla o para él que no tendría quien le lavase la ropa, le cocinase, le
complaciera y por si fuera poco lo mantuviese.
Kalina
quedó desconcertada le dijo que, pues si él había decidido que estaba bien,
pero no se imaginaba esa inocente muchacha las tragedias que le esperaban. Tanto da la gota que rompe el cántaro como
dicen en mi pueblo que Kalina termino accediendo a salir con Ezequiel sin saber
ni estar muy clara que hacer con su novio.
Olvido por completo las recomendaciones de su sabía abuela... no te
quedes con él más quieres quédate con él más te quiere... porque el que más quieres
te hará sufrir…
Kalina
como era de esperarse rompió con su novio y empezó a salir con Ezequiel y así
inicia el principio de su fin, una chiquilla tonta, inocente y por Dios sí que
estaba enamorada de aquel vividor… que pecado! La verdad que Kalina no tenía
experiencia alguna más que la de su primer novio con quién termino se dijo ella
porque no había química, pero claro si tenía química y física con el bandido de
Ezequiel. Y así paso el tiempo en un ir
y venir de rumba en rumba, Kalina no acostumbraba a salir mucho pues su círculo
de amistades era muy reducido o más bien nulo por lo que Ezequiel se convirtió
en su todo parecían uno solo quien no lo conociera pensaría que se había
enmendado y está seria la indicada, pero nada más alejado de la realidad. Pasaban ebrios la mitad de día y la otra
mitad tratando de recuperar el alma después de tanto alcohol, pasaba las noches
fuera de casa y no daba señales de vida.
Kalina
venía de un hogar donde la violencia doméstica había sido la tónica que había
mantenido unido a sus padres desde que ella lograba recordar que por cierto al
contrario trataba de olvidar con su nueva vida de desenfreno. Y así pasaron los meses hasta que la mamá de
Kalina le puso un ultimátum no sin antes advertirle que ese hombre con un
doctorado en perro callejero no era para ella y que la haría sufrir lo
indecible y ella defendiendo lo indefendible recogió tres muditas de ropa y se fue
a vivir con él a un cuartito de quinta en un área roja del populoso barrio de
San Miguelito donde era navidad todos los días porque lo único que se
escuchaban eran balas y sirenas a toda hora. Pero ella no se quejaba igual en su casa
había vivido un infierno, su único novio no había sido nada remarcable por lo
que Ezequiel se convirtió en el centro de su universo lo amaba con ese amor
loco e insano del primer amor donde cada vez que la besaba ella sentía que
flotaba hasta que sonaba el teléfono y era Martha la madre de sus cuatro hijos,
su esposa ante la ley y la que con el transcurrir del tiempo se convertiría en
la señora de su vida.
Kalina
al principio no le daba mucha importancia, pero sus llamadas eran más frecuentes
y el cambio en el carácter de Ezequiel era más notorio cada vez que hablaba con
Martha, se alteraba le gritaba por todo y si ella contestaba él solo salía por
la puerta al bar más cercano, las primeras veces cuando no llegaba a dormir
Kalina recorría todos los bares conocidos y no conocidos para poder encontrarlo
pensando que algo malo le podía haber pasado, pero lo único que le sucedía al
cínico, era la borrachera que se jalaba que ni mantenerse en pie podía. Me cuenta Kalina que eso debió haber sido su
señal de alerta, pero no la vio o no la quiso ver. Martha se fue a vivir con sus hijos a San
Francisco de Veraguas los dos era del mismo pueblo y todos le conocían allá y
los problemas aumentaban porque cada vez que Martha chasqueaba deditos Ezequiel
viajaba hacia el interior bajo algún pretexto sin importar si era en la mitad
de la semana.
No
podía entonces comprender esa inocente y enamorada niña de escasos veinte años
que ella era el mal tercio en esa relación, no tenía a nadie a quién preguntar,
su familia la había abandonado y pienso yo que aún era demasiado inexperta y lo
peor enamorada para darse cuenta de que el resto de su vida su relación no
sería de dos ella y él sino de tres donde Martha y Ezequiel eran los
protagonistas y ella siempre sería la espectadora, en una dolorosa historia que
literalmente acabaría con ella llevándola a la locura, no en sentido figurado,
después de 25 años con Ezequiel desarrollo una serie de trastornos mentales
donde la realidad dejaba de existir y solo eran ella y sus voces y fue
internada en un sanatorio.
Fue
allí donde la conocí, la primera vez que la vi yo visitaba a mi hermana
recluida con demencia senil y allí estaba ella de pie junto a la ventana,
lágrimas corrían muy lentamente por sus mejillas y en sus ojos el dolor encontró
un hogar, quede totalmente impresionado porque en todos mis años nunca habia visto una mirada
tan perdida y vacía donde se reflejará el sufrimiento como si su pena estuviese
ocurriendo en ese mismo instante y no pude evitar preguntarme que aflicción tan
grande la habría llevado a ese lugar.
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