La Fuerza de las Palabras
Un abrazo hasta el cielo ángel sin culpa, hablaré por ti y contare tú historia...
En la entrada anterior les conté acerca de cómo conocí a Kalina, esta gran mujer se llevó una gran parte de mi corazón cuando dejo este mundo. Puedo decirles que mi vida fue algo complicada por la naturaleza de mis pasiones fui tantas cosas, pero mi mayor amor en la vida fue y será la comunicación, desde muy joven me casé con ella y aún en estos días todavía estamos juntos eso sí ahora un poco más modernos. Kalina, cuando la recuerdo mi mente divaga digo yo que por la edad o eso dice mi médico, pero creo que me aún me duele mucho su partida.
Mi abuela me decía que había gente que llegaba al mundo con estrella y otros estrellados, Kalina era una estrella por si misma pero la fuerza de las palabras la llevaron a un sufrimiento tan profundo que jamás había yo visto en todos mis años de vida y que no creo realmente que yo hubiese podido soportar ni una cuarta de lo que su alma sufrió de forma injusta. No tengo hijos, hay días que me pregunto por qué, pero con historias como la de Kalina seguro hubiera cometido una locura y estuviese escribiéndoles desde el pabellón de alguna penitenciaria. Aquel día cuando la vi parada junto a la ventana, no me atreví a hablarle, con los años aprendí que a veces es mejor no preguntar por temor a empeorar la situación, sin embargo, algo más allá de mi me acercaba cada vez más a indagar el porqué de una mujer tan hermosa y bastante joven se encontraba sola en un lugar así y que en los días de visita la sacaban a ver las monjitas que siempre estaban haciendo sus plegarias por las vidas de estas almas desdichadas.
Bueno, un buen día me arme de valor y le pregunte a la enfermera si podía hablarle a Kalina y me dijo que ella no era violenta pero era raro que compartiera con alguien y entonces dándole paso a mi espíritu de comunicador y para ser muy franco con un nudo en la garganta me le acerque y le salude fue un sencillo “hola que tal soy Paco el hermano de Carmen”, espere con cierto nerviosismo su reacción, ya me habían informado que violenta no era pero si quería yo saber no por el morbo de ser entrometido pero me produjo tal tristeza que mi primer instinto fue tratar de ayudarla, ya me había dado cuenta que estaba sola y su únicos compañeros eran el dolor y la tristeza. Pasaron unos minutos y sin voltear me dijo “Hola soy Kalina, su hermana Carmen me trata con respeto y dignidad”…. esperaba cualquier respuesta menos esa, me quede un poco atontado sin saber muy bien que responder… solo atine a decir es un derecho inherente a todo ser vivo… de sus ojos salieron lágrimas en un silencio absoluto y sentí de alguna forma como ese dolor y tristeza que la embargaban se expresaban por medio de esas gotas de cristal que rodaban por sus mejillas perfectamente alineadas hasta caer sobre su bata del hospital.
No se me ocurrió otra cosa que buscar a la enfermera a ver que había hecho mal y como podía remediarlo mi intención era ayudarla no ponerla peor, la enfermera me explicó que no tenía nada que ver conmigo que Kalina pasaba sus días así que inexplicablemente no había intentado suicidarse como era de esperarse en estos casos, me dijo que por las pocas palabras que decía en las terapias ella en su cabeza estaba convencida de que era merecedora de su condición por haber permitido que su verdugo se adueñara de su alma y no haberlo detenido.
Voltee a verla y seguía en el mismo estado, no tenía el valor de ir a despedirme, amigos una de mis debilidades en la vida es ver a una mujer llorar, he podido lidiar con casi cualquier cosa pero eso nunca lo he podido soportar, tal vez porque crecí en una familia donde mis abuelos nos tenían prohibido faltarle el respeto a las primas o tías, mi abuelo siempre nos enseño qué un hombre se mide por su trato hacia una dama, que no importa a qué se dedique la dama siempre hay que respetarla y si es posible protegerla de cualquier sinvergüenza que se quiera aprovechar y eso practiqué desde muy pequeño a el respeto y protección a las mujeres. No me malinterpreten, no en el sentido de que sean débiles, por el contrario por ser lo más perfecto y maravillo que existe en la Tierra. Hubo una canción muy escuchada en sus tiempos “Mujeres” era de un gran cantautor latinoamericano que se comunicaba desde el corazón, si tienen oportunidad de escucharla es un himno a la naturaleza de ser mujer, debe ser enseñado en las escuelas porque desafortunadamente en nuestra sociedad el machismo está my marcado todavía, y hay quienes dicen llamarse hombres que abusan de aquello que justo debemos respetar.
Me quedé con la imagen de Kalina en mi mente formulando mil y una hipótesis del porqué de su situación, no tenía muchas referencias solo su comportamiento y lo que me había comentado la enfermera. Llegue a la prematura pero acertada conclusión que esta mujer había sido víctima de la perversidad de algún patán… en términos legales “violencia doméstica” y al recordar que no había visto a nadie visitándole deduje que estaba sola en él mundo o que la habían dejado sola como a muchas de estas almas que habitan en estos hospitales por no llamarlos por su nombre. Cuando me vi en la necesidad de internar a Carmencita era porque no podía ya atenderla en casa ni aún con las enfermeras era capaz de proporcionarle lo necesario para que su mente no se fuera deteriorando con mayor rapidez de lo diagnosticado, pero jamás la he abandonado y nunca lo hare mientras este en este mundo.
Volviendo a Kalina, ya estando pues retirado en teoría de la practica investigativa, reflexioné y considere que lo correcto era darle el trato que mis abuelos con tanto ahínco habían inculcado en mí e intentar de alguna forma aligerar ese dolor, es que amigos, si ustedes hubieran visto sus rostro les aseguro sin temor a equivocarme que hubieran tomado mí misma decisión, cuando una mujer agradece que la traten con respeto y dignidad se me hace inimaginable lo vivido y que de alguna manera os iré contando a través de estas páginas, a ustedes mis respetadas damas que están del otro lado que de encontrarse en una situación así no se sientan solas y estén seguras que ni todo el oro, plata y piedras preciosas del mundo pueden llegar a ser más valiosas que ustedes y a mis estimados caballeros protejámoslas de aquellos que ostentan el título de hombres y qué les queda demasiado grandes porque no llegan pero es que ni a suela de chancla.
Mujeres
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